RESEÑA: El Rey León

LA HISTORIA

Remake de la clásica historia de Disney donde un joven príncipe león huye de su reino después de una tragedia, solo para aprender el verdadero significado de responsabilidad y valentía.

LA RESEÑA

ADVERTENCIA: Spoilers para una película de hace 25 años. Si es que uno puede considerar detalles sobre una película de hace 25 años como spoilers, y si es así… ¿cómo les va en 1994?

Idealmente, cada película debe ser vista y criticada bajo su propio mérito, pero ¿cómo puede hacerse eso con estos remakes de Disney cuando los originales tienen un lugar tan especial en nuestros recuerdos colectivos?

Escenas y canciones enteras están grabadas en nuestras cabezas, incluso con los movimientos, tics y diálogos más pequeños realizados por nuestros personajes favoritos memorizados después de que destruimos nuestras cintas VHS (y, a veces, nuestros padres) de tanto uso.

Y de todas las películas de la era del “Renacimiento de Disney“, El Rey León representa el pico creativo del estudio en cuanto a narración, música y animación para muchas personas.

Así que se puede decir que la adaptación del director Jon Favreau (Iron Man, El Libro de la Selva) viene con expectativas monumentales.

El resultado final demuestra ser un éxito a medias, siendo un caso curioso en donde sus mayores fortalezas también representan sus mayores debilidades.

Los personajes interesantes, el alcance épico y la narración emocional del Rey León siempre han sido sus mejores elementos habiendo sido inspirado en varias historias bíblicas y Hamlet de William Shakespeare.

Tratando con temas de la vida, muerte, madurez, responsabilidad, poder, traición y amor – tanto familiar como romántico – la base sólida del éxito de 1994 es respetado con cambios mínimos realizados. Los cineastas decidieron inteligentemente no intentar arreglar lo que no estaba roto.

La película se siente como un álbum de “Mejores éxitos”, marcando una lista de reproducción de las escenas más famosas del original. Incluso con 30 minutos más, los fanáticos del clásico animado no encontrarán ninguna sorpresa en esta versión, ya que cada cuadro es ideado para conectarte emocional y visualmente con la primera versión.

Otro aspecto que afortunadamente no cambiaron, en su mayor parte, es la icónica banda sonora ganadora del Premio de la Academia de Hans Zimmer y Elton John. Aunque algunas canciones fueron cambiadas por versiones “habladas” o lentas un poco menos interesantes (tal vez debido al talento de canto limitado de los actores), la partitura de Zimmer se ve mucho más beneficiado con el compositor teniendo la oportunidad de volver a grabar todo con una orquesta completa y un mayor presupuesto (mucho mayor), lo que le da a la música una textura más completa y robusta.

Pero, por supuesto, el atractivo de esta versión son los efectos visuales. Las palabras impresionantes, fascinantes y asombrosas vienen a la mente e incluso entonces podrían ser una injusticia y subestimación del logro técnico que se presenta en la pantalla.

Cada hierba, gota de agua, partícula de tierra, roca y variedades de especies animales cobran vida digitalmente con detalles tan fotorrealistas que me encontré con un nudo en la garganta con más frecuencia debido a lo que estaba viendo en la pantalla que la historia que estaba siendo contada.

Lo que nos lleva a lo que mencioné anteriormente: la mayor fortaleza de la película es también su mayor debilidad. En la búsqueda del realismo absoluto – después de todo, Favreau ha declarado que su intención era unir la estética de un documental de National Geographic con una historia clásica de Disney – algo crucial se perdió: La emotividad.

Ya que se supone que estamos viendo animales reales, las expresiones faciales y los movimientos se mantienen al mínimo debido a que están limitados por la física de la vida real. Esto significa que solo podemos discernir qué sienten los personajes a través del diálogo y, ocasionalmente, su lenguaje corporal.

Esto es más notable en la escena de muerte de Mufasa. Simplemente no tiene el mismo impacto, ya que no vemos una gran reacción facial de Simba. Por esto, todo el peso emocional recae sobre los hombros de la música, la interpretación vocal de JD McCrary (Simba joven) y nuestra propia nostalgia de la escena original.

Lo que la película gana en sofisticación tecnológica lo pierde en la narración emocional.

Dicho esto, el proceso para dar vida a los personajes y entornos como creaciones digitales es fascinante. Sin entrar en demasiados detalles, esto se logró “filmando” la película en un entorno de Realidad Virtual, donde el director y el equipo usaron cascos de realidad virtual, decidiendo los movimientos de la cámara, el encuadre y la iluminación que se utilizarían dentro de este entorno digital. Cualquier persona que tenga interés en los efectos visuales, les recomiendo profundizar en el proceso que se utilizó para crear los efectos digitales.

Aunque la intención es admirable, el resultado puede llegar a ser desconcertante. Solo puedo imaginar que para contrarrestar esto, Favreau se aseguró de armar un excelente elenco. Uno que está compuesto por Donald Glover, Chiwetel Ejiofor, Beyoncé, Seth Rogen, Billy Eichner, John Oliver y el Mufasa original James Earl Jones, entre otros. Todos ofrecen actuaciones fantásticas que lamentablemente son defraudadas por los rostros inexpresivos de sus personajes.

Y sin embargo…nada de lo que cualquier persona diga sobre la cinta realmente importa.

Todos los niños (así como uno que otro adulto) presentes en la proyección a la que fui … estaban encantandos. Se rieron, lloraron, gritaron, cantaron y vitorearon durante los 118 minutos. Debemos recordar lo importante que esta versión puede ser para algunos de los miembros más jóvenes de la audiencia, ya que esta es su primera exposición al Rey León.

Estos cuentos ya no son nuestros. Siempre tendremos el original, pero al igual que Simba fue entregado el reinado de Pride Rock, también debemos pasar estas películas a nuestras generaciones futuras.

Ahora es su turno de destruir sus propias cintas VHS (y padres).

LA CONCLUSIÓN

La nueva versión de El Rey León es una criatura fascinante. Fácilmente cuenta con algunos de los efectos visuales más impresionantes de la última década – si no es que en toda la historia del cine – pero también se ve obstaculizado por su propio compromiso al realismo y la dependencia que tiene sobre el material de origen. Sin embargo, estoy seguro que los fanáticos del original disfrutarán revivir todas sus escenas y canciones favoritas con un aspecto nuevo e impresionante.

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