RESEÑA: 1917

LA HISTORIA

A dos jóvenes soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial se les da una misión imposible: Entregar un mensaje en lo profundo del territorio enemigo que evitará que 1.600 hombres y uno de los hermanos de los soldados se dirigan directamente hacia una trampa mortal.

LO BUENO

A pesar de la decepción de los fanáticos, la reacción crítica y los problemas de producción que rodearon a Spectre, nadie podría haber adivinado que en realidad terminaría haciendo más bien que mal para el aclamado director Sam Mendes.

Mientras filmaba su segunda aventura con el agente 007, el cineasta ya había comenzado a trabajar en su próximo proyecto; una película ambientada en la Primera Guerra Mundial, inspirada en las historias contadas por su abuelo, quien se desempeñó como soldado en 1917.

El hecho de que la película número 24 de James Bond fuera recibida con reacciones poco positivas junto con la experiencia (según se informa) miserable que pasó durante la producción, consolidó en él un deseo de filmar una cinta más sencilla (al menos, eso creía en ese momento) y una historia más personal.

Una historia en particular se quedó con Mendes desde que era niño. Debido a una de estatura de metro y medio, Alfred H. Mendes sirvió como mensajero durante la Guerra, ya que podía permanecer oculto bajo las neblinas de la peligrosa “Tierra de Nadie” (término utilizado por los soldados para describir el campo abierto que separaban dos trincheras opuestas), corriendo entre líneas enemigas para entregar información vital para sus aliados.

Esta experiencia daría forma a la columna vertebral de lo que se convertiría en su próximo largometraje.

Sin embargo, James Bond tendría una última influencia sobre Mendes; uno que resultaría crucial para su drama situado en la Primera Guerra Mundial. Al comienzo de Spectre, vemos una escena de cinco minutos con cientos de extras, en donde seguimos a Daniel Craig desde las calles de la Ciudad de México, hasta un hotel, luego a una habitación para finalmente verlo salir por una ventana en donde camina sobre los techos hasta que llega a su objetivo.

Todo esto se muestra como una sola toma continua.

Este experimento emocionó a Mendes de tal manera que le plantó una semilla dentro de su cabeza: “¿No sería extraordinario hacer una película completa de esta manera?”.

Y así lo hizo, tomando su experimento y duplicando su complejidad, tanto emocionalmente como en su técnica, con una película de una toma ambientada en la Primera Guerra Mundial que seguiría a dos soldados en una misión contra el tiempo para entregar un mensaje que potencialmente puede salvar a 1,600 hombres: 1917.

LO BADILLO

Simplemente Bello

La mayoría de las entregas dentro del género de guerra tienden a centrarse en misiones simples (pero increíblemente difíciles) para sus protagonistas: Ir a (insertar lugar), rescatar / matar / capturar / destruir (insertar persona u objeto) para salvar innumerables vidas mientras luchan por mantenerse con vida.

Debido al estilo cinematográfico de 1917, la simplicidad en su narración surge de una necesidad que también termina elevando la apuesta emocional para su audiencia al hacer que centren toda su atención en estos dos protagonistas y el horror que deben soportar a través de este paisaje infernal. Además, el hecho de que explora un momento en la historia que ha sido extrañamente descuidado en el cine, aporta una perspectiva fresca muy necesaria a un género que se ha vuelto algo predecible.

Roger Deakins

Roger Deakins es realeza cinematográfica, ampliamente considerado uno de los mejores y más influyentes directores de fotografía que ha trabajado con talentos como Los Hermanos Coen, Martin Scorsese y Denis Villeneuve. Entonces es algo considerable decir que 1917 es una de las obras más significativas de su carrera.

No hay escasez de momentos que se destacan debido a su belleza pura, dándote la sensación de que una pintura particularmente desgarradora y hermosa ha cobrado vida. Quizás esto se represente mejor durante una escena nocturna en la que uno de nuestros protagonistas atraviesa un pueblo en ruinas con bengalas y un incendio masivo siendo sus únicas fuentes de luz.

Una Toma Maravillosa

En contraste con su historia simple, el enfoque técnico de 1917 es todo menos eso, con su enfoque convirtiéndose en una de las obras técnicas más elaboradas e impresionantes que hemos visto en el cine en bastante tiempo, contada en tiempo real a través de la ilusión de que está grabada en una sola toma que sigue a nuestros héroes a lo largo de su viaje.

Aunque ciertamente no es innovador – directores como Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón en particular han popularizado recientemente este tipo de tomas -, 1917 lleva esta técnica aún más lejos en su complejidad al mezclar una gran variedad de paisajes, actores y escenas de acción, sumergiendo al público en el infierno que fue la Primera Guerra Mundial y regalándonos una de las películas más desgarradoras y tensas de los últimos años.

George Mackay & Dean-Charles Chapman

A pesar de todo lo que se ha hablado en cuanto a premios en torno a esta cinta, es extraño que casi ninguna de ellas haya sido acerca de las actuaciones magníficas de George Mackay y Dean-Charles Chapman. Los jóvenes actores son un elemento crucial para que la película funcione tan bien como lo hace y merecen elogios por ser capaces de desempeñar un papel tan físicamente exigente y al mismo tiempo ofrecer grandes actuaciones que nos afectan emocionalmente.

Sam Mendes

Por lo general, cuando una película lleva una conexión personal con el director que cuenta la historia, ese peso emocional generalmente se transmite a su audiencia. Aquí, el vínculo emocional que Mendes tiene con la historia es llevado a lo largo de la historia, dando un sentimiento palpable de aprecio y amor no solo a su propio abuelo, sino también a los soldados que pasaron por condiciones inimaginables durante este período oscuro y violento.

Además, la dirección es impecable teniendo en cuenta la enorme cantidad de trabajo que se necesita para coordinar a cada departamento en una producción de este tamaño y con el uso de un estilo de filmación tan complicado sin dejar que la producción se apodere del alma y la humanidad de la historia.

EL DIÁLOGO

SCHOFIELD: ¿Por qué en nombre de Dios tuviste que elegirme?
BLAKE: No sabía para qué te estaba eligiendo.

LA MÚSICA

Mendes se reúne con su compositor habitual Thomas Newman para la musicalización de 1917 y su trabajo – como es de esperar de un hombre que ha sido nominado 13 veces para los Premios de la Academia – es excepcional… siempre y cuando estés viendo la película. Pero esto no debe verse como un defecto.

Debido a que fue diseñada como una experiencia inmersiva, su banda sonora consiste principalmente en música que enfatiza “ambiente” sobre “melodía”, una clara decisión de Mendes y Newman para aumentar las diferentes emociones que querían que su audiencia sintiera. Por lo tanto, puede que entusiastas de soundtracks no escucharan el disco completo repetidamente, pero funciona a la perfección cuando ven el producto final.

Sin embargo, hay dos pistas estelares que le garantizaron a Newman su 14 nominación para un Premio de la Academia.

  • Sixteen Hundred Men
  • The Night Window

LO DEMÁS

  • Más de 1.585 kilómetros de trincheras fueron excavadas para la película
  • Uno de los mayores dolores de cabeza para el equipo de filmación provino de un encendedor que no funcionaba en la escena y tomó varias tomas para que encendiera. Este pequeño problema provocó que se desperdiciara la mayor parte de filmación de un día.
  • Los actores ensayaron durante 6 meses antes de que comenzara el rodaje.

ADVERTENCIA: Spoilers

PENSAMIENTOS FINALES

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